El hombre informal triunfa en la Semana de la Moda de París

Los desfiles de la Semana de la Moda masculina que se cierra este domingo en París arrojaron la imagen de un hombre de estilo informal, que antepone la comodidad en todas las situaciones diarias.

Éstas son las tendencias y puntos fuertes de la pasarela parisina:

En pleno movimiento mundial contra las agresiones sexuales y coincidiendo con la campaña francesa "#Balance ton porc" ("Delata a tu cerdo", equivalente al #Metoo en inglés), el belga Walter Van Beirendonck hizo desfilar a sus modelos con capuchas con orejas de cerdo, camisetas con la cabeza de este animal y la palabra "PIG" (cerdo, en inglés) impresa en algunas prendas.

El francés Julien David eligió caretas de perro para ocultar el rostro de los modelos, al presentar su colección como un "laboratorio humano".

La extravagante firma Comme des garçons les colocó máscaras de dinosaurios y otros monstruos.

Aunque la moda mira hacia el futuro, es inevitable la recurrencia a los clásicos.

El estampado tartán inundó las colecciones de la pasarela parisina, como la presentada por la veterana francesa Agnes b., pero también las de marcas más jóvenes, como las japonesas Facetasm y Sacai, y la surcoreana Juun J.

Esta última propuso combinar el motivo de cuadros multicolores con plumíferos que se llevan alrededor del cuello como una bufanda.

La imagen de la Semana de la Moda masculina la ofrecieron sin duda Kate Moss y Naomi Campbell al cerrar el último desfile del británico Kim Jones como director artístico de Louis Vuitton hombre.

Las dos supermodelos lucieron una gabardina impresa con el célebre logotipo de la marca francesa. Pero muchas otras firmas lucen sus logos en las prendas, como las francesas Etudes y Avoc, y la japonesa Junya Watanabe.

Algunos estilistas escribieron algo más en sus diseños: la directora artística de Sacai, Chitose Abe, se hizo eco de la campaña del New York Times "The truth is hard" (La verdad es difícil), lanzada para defender a la prensa de los ataques del presidente Donald Trump.

El iconoclasta Demna Gvasalia creó para Vetements un collage que rezaba: "Russia, don't mess around with me" ("Rusia, no te metas conmigo").

Si bien el invierno suele ser sinónimo de colores sombríos, los diseñadores se dejaron tentar por los detalles flúos: una pequeña franja naranja, amarilla o verde pusieron el broche a conjuntos como los de la firma china Sankuanz.

Los colores chillones son todavía más apreciables en la colección del taiwanés Angus Chiang o en algunos pantalones de Valentino.

Aunque durante décadas el hombre prescindió del bolso, un complemento considerado indispensable para la mujer, ahora éste lo lleva cada vez más grande.

El japonés Issey Miyake, la sueca Acne Studios y el belga Dries Van Noten completaron sus conjuntos con bolsos de gran tamaño, que se llevan colgando de la mano o sujetos con el brazo, contra el pecho.

La marca española Loewe, que ha hecho del bolso su accesorio insigne, presentó en cambio varios de pequeñas dimensiones, como uno verde con forma de elefante.

Con el fin de que el público se fije en la ropa y no en los modelos, estos rara vez se muestran expresivos. Pero esta Semana de la Moda tuvo tres excepciones notorias.

La joven firma española Palomo Spain, que abrió el baile de desfiles, dio libertad a sus modelos para que sonrieran, miraran y hasta gesticularan ante el público.

En el pase de Facetasm, algunos de sus protagonistas sonrieron de oreja a oreja.

Y Agnès b. dejó que cada uno se dirigiera al público según su personalidad - eductora, tímida, exhibicionista- en un desfile abierto con una actuación de breakdance.


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