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De finales e inicios

Sólo vivió seis años desde que su corazón pidió ayuda para seguir andando. Pero cada uno de esos seis años fue vivido a plenitud. Cerró capítulos de su vida y abrió muchos otros; hizo realidad sueños.... la música, el principal; amó y fue amado, vio crecer a su familia, abrazó a sus nietas y, como una verdadera bendición, murió rápido, ilusionado, lleno de planes y proyectos. No hay mejor manera de irse.

Su partida coincidió exactamente con el nacimiento de Séptimo Día, un nuevo proyecto de Eco, el canal de cable de Medcom. Para mi fue una coincidencia cargada de sentimiento, de recuerdos, de emoción.

Desde que "crucé la calle", como describió con su genio publicista mi llegada a Medcom, insistía y argumentaba que debía salir más en pantalla. "Debes tener un programa" repetía, "debes presentar tus investigaciones" demandaba, mientras me entregaba propuestas de nombres, formatos y diseños que yo guardaba convencida de que mi trabajo estaba detrás de cámara.

La última vez que hablamos, yo había sustituido a Ricardo Lombana en algunas ediciones de Eco360 y me llamó para decirme que le había gustado mucho mi participación en el programa; que seguía sin entender mi renuencia. Y como tantas otras veces, insistió en que debía salir en pantalla regularmente, tener un programa. Fue justo hace un año; otra coincidencia.

Ya no está, y duele mucho; pero lo que tanto quería y me pedía se ha hecho realidad. El domingo 25 de septiembre sale al aire Séptimo Día, un nuevo programa dominical que analizará los hechos noticiosos más relevantes de la semana; y yo estaré en la pantalla, como lo quería. Esta vez, dolorosamente, no me llamará para darme su opinión, para hacerme recomendaciones, para hacerme saber su orgullo.

Fueron muchos los factores que se conjugaron para que yo diera el salto del periodismo escrito a la televisión... pero no lo hubiera hecho sin él. Le apasionaba la televisión y su poder para llegar a la gente. Por eso no permitió que flaqueara cuando quedé aterrada por su ritmo frenético y complejidad técnica. Aquí me mantuve a pesar del pánico y la dudas, porque él no me dejó claudicar. Si Séptimo Día sale al aire conmigo como anfitriona, es por él.

Por todo eso no puedo iniciar esta nueva aventura llamada Séptimo Día sin recordarlo. Su partida es un final, pero su recuerdo será siempre parte fundamental de este nuevo proyecto profesional de mi vida. Y eso, es un inicio... es un por siempre.

A la memoria de Rogelio Díaz