Estudio revela que en el 2018 unos 4,015 niños, niñas y adolescentes denunciaron explotación sexual

Ante la ausencia de estudios y diagnósticos que permitan conocer la realidad de la explotación sexual comercial de menores, Casa Esperanza en conjunto con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), realizaron un estudio de percepción sobre el tema, que arrojó que en el 2018 unos 4,015 niños, niñas y adolescentes denunciaron explotación sexual.

La Unicef define como explotación sexual de menores, la utilización de una persona menor de 18 años, con o sin su consentimiento para la satisfacción sexual de personas adultas, sobre la base de una relación de poder y a cambio de una remuneración en dinero o en especie para la persona menor o terceras personas.

Entre las formas de explotación sexual, las autoridades enumeran:

Las actividades sexuales o eróticas remuneradas con personas menores de edad

  • La pornografía infantil y adolescente
  • Los espectáculos sexuales
  • Turismo sexual con niños, niñas y adolescentes
  • Trata de personas menores con propósitos sexuales

De acuerdo con el estudio, las víctimas de explotación sexual suelen provenir de contextos en los que predominan las desventajas socioeconómicas, donde los indígenas son los más afectados, seguidos por los mestizos y los afrodescendientes.

También, las víctimas de este delitos provienen de hogares monoparentales, padres ausentes o abusivos, tienen baja autoestima, comportamiento hipersexualizado reflejado en la vestimenta o forma de expresarse, y no asisten a la escuela o presentan baja asistencia.

La explotación sexual a menores genera graves trastornos en los niños, niñas y adolescentes víctimas, tanto físicos como emocionales y psicológicos.

El perfil del intermediario suelen ser hombres o mujeres de 18 a 50 años, de clase media/alta.

El cliente – victimario, es la persona que paga o promete pagar a un menor o a un tercero para que la víctima realice actos sexuales directamente con ella.

Las autoridades advierten, que la explotación sexual comercial en Panamá conforme a los estudios realizados, ocurre en las redes sociales, lugares de entretenimiento como bares o discotecas, áreas aledañas a los centros educativos, parques públicos y terminales de transporte.

Según la representante de Unicef en Panamá, Kyunsum Kim, Panamá tiene deficiencias en la recolección de datos, por lo que la cifra puede aumentar. Detalló además, que en comparación con el 2013, la cifra del 2018 aumentó en un 68%.

El estudio se realizó en Bocas del Toro, Chiriquí, Coclé y Panamá, que son las provincias de mayor incidencia.

Con la colaboración de Viola Guevara, periodista de Telemetro Reporta.

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