El Papa viajará a Tailandia y Japón en noviembre

El papa Francisco irá en noviembre a Tailandia y Japón, un viaje inédito para un pontífice desde hace casi cuatro décadas, y visitará Hiroshima y Nagasaki, donde reiterará sus advertencias contra el peligro de una guerra nuclear.

El papa argentino, de 82 años, será recibido en Tailandia del 20 al 23 de noviembre, y luego en Japón del 23 al 26 de noviembre, dos países de mayoría budista, anunció el viernes la Santa Sede en un comunicado.

La Conferencia Episcopal de Tailandia dio por su parte una rueda de prensa en Bangkok. Su portavoz, Joseph Anucha Chaiyadej, precisó a la AFP que "se organizarían dos misas" en la capital tailandesa.

El papa Francisco será el primero en viajar a estos dos países de Asia desde casi 40 años: Juan Pablo II visitó Japón en 1981 y Tailandia en 1984.

Tailandia es de mayoría budista, igual que Japón, donde también predomina el sintoísmo. En estos dos países, la comunidad católica representa una ínfima minoría de la población.

Los cerca de 388.000 cristianos de Tailandia se encuentran en el norte del país, especialmente entre algunas minorías étnicas, como los Jarai y los Akha. Otras etnias cristianas que huyeron de persecuciones religiosas, como en el Vietnam comunista, se refugiaron en el reino.

En Japón hay unos 450.000 católicos, de los 127 millones de habitantes del archipiélago.

El viaje del papa a Japón es muy simbólico ya que visitará Hiroshima y Nagasaki donde, en agosto de 1945, la bomba atómica dejó 140.000 y 74.000 muertos respectivamente.

El pontífice ha expresado en varias ocasiones su fascinación por Japón, a donde durante su juventud quería viajar como misionero, un proyecto que tuvo que abandonar tras una operación en el pulmón.

También ha mencionado en muchas veces el peligro de una guerra nuclear.

En enero de 2018, a bordo del avión que lo llevaba a América Latina, hizo distribuir a los periodistas una tarjeta con una foto tomada en 1945 tras la explosión de la bomba atómica en Nagasaki y mostraba a un niño japonés cargando a su hermano muerto en la espalda. En el reverso de la tarjeta, estaba escrito a mano: "El fruto de la guerra".

En aquel momento, cuando se produjo una falsa alerta de un ataque de misiles en Hawái que sembró el pánico, el pontífice declaró: "Creo que estamos en el límite. Tengo realmente miedo. Bastaría un accidente para que todo se precipite".

La visita a Tailandia también es simbólica puesto que el reino celebra los 350 años de la primera misión católica en el país, establecida por el papa Clemente IX.

"El papa viene aquí para celebrar el 350º aniversario de la presencia católica en Tailandia. Es muy importante", dijo Joseph Anucha Chaiyadej.

"Los católicos no son muy numerosos en este país, pero la influencia del catolicismo es muy importante, sobre todo en la educación, en las obras de caridad. Este viaje es una buena cosa para el conjunto de los tailandeses", agregó.

Para Ana Rosa Sivori, una de las primas del pontífice, misionera desde hace más de 50 años en Tailandia, esta visita "muestra su voluntad de intensificar el diálogo entre las otras religiones".

"Estaré a su lado durante toda su visita en Tailandia", añadió.

Se trata del 32º viaje del papa desde el inicio de su pontificado hace seis años y medio.

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