Xi y Macron inician con una cena en la Costa Azul tres días de encuentros

El presidente francés, Emmanuel Macron, acogió este domingo por la tarde a su homólogo chino, Xi Jinping en un palacete de la Costa Azul para una cena privada en el primero de los encuentros durante los tres días de visita de Estado que este hará a Francia.

Xi y su esposa, Peng Liyuan, fueron recibidos poco antes de las 19.00 locales (18.00 GMT) por Macron y su mujer, Brigitte, en un lugar singular, la villa Kérylos, estratégicamente situada en la bahía de las Hormigas en Beaulieu sur Mer, a pocos kilómetros de la ciudad de Niza, un palacete concebido como una vivienda de la Grecia antigua, símbolo de la civilización europea.

Al simbolismo del lugar, hay que añadir el regalo que ha elegido Macron para su huésped, una traducción original, en latín y en francés, de textos de Confucio obra de François Bernier, médico y explorador francés del siglo XVII.

Mañana, lunes, por la tarde está programada en el Palacio del Elíseo una entrevista cara a cara de los dos mandatarios en la que el presidente francés, más allá de asuntos y contratos bilaterales, pretende transmitir el mensaje de que su país y la Unión Europea no quieren correr el riesgo de verse sumergidos por el gigante asiático, en particular con su proyecto de la Ruta de la Seda.

Con el objetivo de que la Unión Europea sea un socio estratégico de Pekín, para la jornada del martes, el jefe del Estado francés ha invitado a su último encuentro con Xi a la canciller alemana, Angela Merkel, y al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, para discutir sobre "los desafíos del multilateralismo".

Xi llegó este domingo a Niza procedente de Italia y fue recibido por el ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, que incluyó la prohibición de manifestaciones en un amplio perímetro del centro de la ciudad.

Antes del primer acto de su visita de tres días a Francia, Xi se desplazó a Mónaco también para otra visita de Estado de unas horas de duración, la primera de un presidente chino al pequeño principado mediterráneo.

En Mónaco, el presidente chino mantuvo un encuentro bilateral con el príncipe Alberto, al que siguió un almuerzo en el Palacio con una cuarentena de comensales.

Según explicó el gabinete del príncipe en un comunicado, el objetivo era poner en evidencia "los fuertes vínculos de amistad" entre los dos países desde que establecieron relaciones diplomáticas, en 1995.

Durante la reunión -informó el Palacio- Mónaco, Xi y el príncipe Alberto de Mónaco hablaron de economía, deporte y medioambiente, "todo con una perspectiva de desarrollo armonioso" entre los dos países, pero también de "comunidad de destino para la humanidad".  

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