¿Cultura o crueldad? Las peleas de camellos persisten en Pakistán

Miles de personas gritan mientras una caravana de camellos decorados con detalles multicolores se aproxima a un terreno para pelear, un deporte que está oficialmente prohibido en Pakistán pero aún es sumamente popular.

La multitud grita a todo pulmón al ruido de los tambores dhol y se aproximan de los camellos mientras crece la ansiedad por los combates, que forman parte de un festival en la ciudad de Layyah.

Antes del inicio de los combates, los camellos son despojados de las campanas y los decorados.

Y los combates arrancan.

Los enormes animales luchan con sus cuellos y mordidas mientras tratan de derribar a sus adversarios. En la tentativa, se escuchan los rugidos de dolor.

"Esta es una feria cultural y las personas vienen con toda su pasión", dijo a la AFP un espectador que se identificó como Atiq ur Rehman.

"Se puede ver como todos están animados", dijo.

Eventualmente, los árbitros declaran el ganador en uno de los combates, y de inmediato los espectadores rodean al animal vencedor festejando la victoria.

El dueño del camello monta orgullosamente sobre el animal, saboreando su momento de gloria pero también el jugoso premio de unas 100.000 rupias (unos 715 dólares).

El combate de camellos es ilegal en Pakistán, sin embargo este evento en Layyah atrajo una espectacular multitud.

El país tiene una tradición de combates de osos, gallos y perros.

"De acuerdo con la legislación de Pakistán, todas las peleas de animales son ilegales", dijo el abogado Abdul Ahad Shah, de la Organización para el Bienestar Animal.

De acuerdo con este experto, los camellos heridos en esos combates nunca reciben tratamiento.

"Los aldeanos utilizan remedios locales para tratar heridas. Es muy cruel", explicó.

Pero los entusiastas ignoran las críticas, afirmando que las peleas de camellos son una tradición en la región de Punjab.

Los animales, en general, reciben entrenamiento durante más un año antes de participar en los combates.

"Muestra nuestra cultura", dijo un anciano espectador de las peleas, Muhammad Ali Jatoi. "Las personas se reúnen, se saludan y olvidan las ansiedades de la vida", filosofó.

Pakistán hace poco para hace efectiva la prohibición sobre peleas de animales, aunque hay testimonios de algunas acciones esporádicas.

El año pasado el gobierno introdujo una enmienda a su Ley de Prevención a la Crueldad hacia los Animales, que sugirió que la multa a quienes inciten animales a las peleas pasen de 50 rupias a 300.000.

La ley original fue adoptada por los británicos en 1890, y nunca fue actualizada.

El Corán también instruye a los musulmanes a evitar los combates de animales como un deporte.

Los combates de camellos son también muy populares en varios otros países, en una práctica considerada milenaria.

Turquía, por ejemplo, organiza el enormemente popular Festival Selcuk de Peleas de Camellos, y la prensa local ha reportado sobre esfuerzos de políticos locales para que el evento sea incluido en la lista de la ONU sobre Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

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