Bombas de racimo duplicaron el número de víctimas civiles en 2016

Las bombas de racimo, prohibidas por una convención internacional, provocaron al menos el doble de muertos y heridos en 2016 que en 2015, en su mayoría en Siria, denunció este jueves la ONG Handicap International, que alertó sobre el "aumento exponencial" de estas "masacres".

Estas armas pueden contener varias decenas de pequeñas bombas que se liberan en un perímetro amplio. Sin embargo, algunas de estas minibombas pueden no estallar al caer, por lo que se convierten en minas antipersona que pueden matar o mutilar incluso largo tiempo después de que el eventual conflicto haya terminado.

En 2016, 971 personas murieron o resultaron heridas a causa de estas bombas, frente a 419 en 2015, según el último informe anual del Observatorio de municiones, del que forma parte Handicap Internacional.

En total, 98% de las víctimas son civiles, detalla el informe publicado unos días antes de la Conferencia de Estados que forman parte de la Convención de Oslo -que prohíbe las armas de racimo- prevista del 4 al 6 de septiembre en Ginebra.

"Las bombas de racimo continúan masacrando", dijo a la AFP Anne Hery, de Handicap International, quien apuntó que 89% de las víctimas civiles de estas armas en 2016 fueron contabilizadas en Siria.

Su uso recurrente "es extremadamente preocupante", añade esta directora de comunicación, quien considera que "muestra la ausencia de consideración por los civiles, y en algunos casos, una voluntad deliberada de atacarlos".

Entre los responsables, además del gobierno sirio y su aliado ruso, el informe acusa a "la coalición internacional liderada por Arabia Saudita" en Yemen.

Tanto en Siria como en Yemen, el número de víctimas contabilizadas está "muy por debajo de la realidad debido a la gran dificultad a la hora de obtener información", subraya Handicap International.

Ni Siria, Yemen, o Arabia Saudita han firmado la Convención de Oslo, al igual que Estados Unidos, Rusia y China.

En 2016, también se utilizaron bombas de racimo en Somalia, Ucrania, Sudán y Libia, y en el territorio del Alto Karabaj (que se disputan Armenia y Azerbaiyán), indica la ONG.

Una información, "que aún no ha sido confirmada", revela además su posible uso "en Irak y Libia".

De cara a la conferencia de septiembre en Ginebra, Handicap International "llama a los Estados a aplicar el derecho internacional y a presionar a los beligerantes para que dejen de utilizar esta arma bárbara".

Instan además a ejercer presión sobre los 16 países que presuntamente siguen fabricando municiones de este tipo o que se reservan el derecho de hacerlo, según la ONG. Entre ellos figura Brasil, China, Estados Unidos y Turquía.

Entre los 971 heridos y muertos por las bombas de racimo en 2016, 860 se registraron en Siria, 51 en Laos y 38 en Yemen.

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