Los extremos a los que llegó Sophie Turner para su papel en "X-Men: Dark Phoenix"

La actriz Sophie Turner ha retomado una vez más el papel de Jean Grey en la esperada nueva película de la franquicia 'X-Men' que explora los orígenes de su temible álter ego conocido como 'Phoenix'.

De cara a esta entrega, en la que ella lleva gran parte del peso de la trama, la joven tuvo que encontrar una forma de reflejar el conflicto interno al que se enfrenta una de las mutantes más poderosas del universo Marvel y para ello se propuso estudiar a fondo distintas enfermedades mentales que alteran el comportamiento y el pensamiento de una persona, tal y como le sucede a su personaje aunque por motivos completamente diferentes.

"En cuanto me dijeron cuál iba a ser la premisa de la película, empezamos a compartir diferentes ideas y material sobre el que basarlas. Simon Kinberg [el director de la película] me dio un libro inmenso acerca de la esquizofrenia y yo estuve navegando por la red", ha explicado la intérprete de 'Juego de tronos' en una nueva entrevista a ScreenRant.

Cuando documentarse dejó de resultar suficiente para comprender qué sentiría en la piel de alguien que escucha voces o que se despierta por la mañana sin saber qué hizo la noche anterior, como ocurre en el caso de los pacientes con desórdenes de personalidad múltiple, Sophie recurrió a las nuevas tecnologías para ir un paso más allá en su investigación.

"Encontré una cosa bastante curiosa en YouTube que trataba de mostrar qué se siente al ser esquizofrénico. Básicamente eran voces que repetían lo mismo una y otra vez. Solía caminar por la ciudad con los cascos de música puestos escuchándolo para absorberlo todo y ver qué se sentía", ha explicado la intérprete británica en una nueva entrevista a ScreenRant.

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